sábado, 25 de junio de 2022

Los libros

Entre las cláusulas que me autoimpuse al comienzo de este reto, estaba la siguiente:

#un-año-sin-compras-mundanas INCLUYE contenido virtual, es decir, no comprar más libros electrónicos, leer los que tengo, ni más cursos virtuales, hacer de los que dispongo. REleer. REhacer.

Según van pasando las semanas, más cuenta me voy dando de que tendría que haberle prestado más reflexión al tema de los libros. No hablo de los electrónicos porque al fin y al cabo muchos de ellos -yo confieso- me los descargo gratis. En cualquier caso, no es mi forma favorita de lectura.

Hablo de los otros.
De los de papel.
De los que huelen a nuevo y son un gustazo de entretener en las manos.
De los de manta y sillón.


Si te cuento que esto es lo que más me está costando de este reto, no te lo crees.
A no ser de que seas lector compulsivo como UNA.
Entonces sabes que a los que nos gusta leer, nos gusta tener libros.
Comprarlos.
Apilarlos en horizontal en mesas y mesillas, en vertical en librerías y estanterías.

Me gusta escribir reseñas.
Hay una librería que mensualmente elige un libro y nos anima a leerlo y escribir una reseña.
UNA se revuelve como una serpiente porque no puede leer el libro.
Como el libro generalmente es una novedad, nadie lo ha comprado todavía, nadie lo tiene, nadie me lo puede prestar.
En la biblioteca todavía no lo tienen.


Siento que el reto me está robando lecturas. 

También le oigo susurrarme todos los títulos que están sentados en mis mesillas y estanterías esperando que los lea.


Photo by Radu Marcusu on Unsplash



#un-año-sin-compras-mundanas




sábado, 18 de junio de 2022

Haciendo balance

Esta semana ha hecho dos meses desde que empecé mi reto de #un-año-sin-compras-mundanas.

Si hago balance, veo que me ha sorprendido lo fácil que me ha resultado dejar de comprar ciertas cosas, por ejemplo, la ropa. 
Siempre me ha gustado estrenar ropa.
Me parece que un día de estreno resalta la belleza.

Dejar de comprar ropa me ha descubierto otras formas de estrenar:
heredar de hermanas y amigas,
encontrar combinaciones nuevas de prendas que ya tenías,
rescatar del baúl de los recuerdos esas prendas que pasaron de moda pero nunca llegaste a tirar.
Creatividad aplicada al armario.


Photo by Becca McHaffie on Unsplash


Luego he echado de menos algunas cláusulas que no me percaté de la necesidad de incluir en mi contrato inicial, el que os presenté en la primera entrada de este blog.
Por ejemplo, hemos tenido el Covid y UNA no había excluido del año-sin-compras la adquisición de medicinas, pero obviamente tuve que hacer una excepción.
No obstante, hay que andarse con ojo pues en el momento en el que UNA introduce una excepción, pueden colarse muchas otras.
UNA es muy naturitas y enseguida se le antoja comprar suplementos varios, tipo vitaminas y minerales, y si nos permitimos agrupar éstos bajo el epígrafe de "Medicinas", entonces abrimos la caja de pandora.

Hablando de dolencias, puede que haya atisbado ya a estas alturas ciertas dosis de contagio de mi reto en Peter. 
Necesitamos unas estanterías para el cuartillo del lavadero porque las que tenemos se vuelcan y le vi dando vueltas a posibles ideas de cómo y dónde conseguir unas de segunda mano sin comprar.  
Le miré con el rabillo del ojo encantada porque hace un par de meses su primera opción habría siempre sido ir al leroy merlin o al ikea.

#un-año-sin-compras-mundanas



sábado, 11 de junio de 2022

El carro de la compra

Tras una contractura, estimé que necesitaba un carro de la compra para llevar los comestibles del supermercado a casa. Cualquier otro año, habría sido fácil comprarme un carro de la compra pero en #un-año-sin-compras-mundanas se pintaba complicado. 

Redacté un mensaje y lo subí al estado de whatsapp. Versaba algo así:

Necesito un carro de la compra.
Si tienes uno arrumbiado que ya no usas, por favor cédemelo.
#un-año-sin-compras-mundanas

Cuando Peter vio el mensaje, me dijo:

- A ver si este reto va a ser como cuando uno deja de fumar, pero en realidad uno no deja de fumar, sino que deja de comprar, y se pasa el día gorroneando tabaco.

El comentario me hizo pensar así que acabé quitando el mensaje de mi estado de whatsapp.

A los pocos días, estaba cenando con una amiga y le relaté la anécdota anterior. ¿Sabéis lo que me dijo?

- ¡Anda, pues yo he tirado uno el otro día porque me estaba ocupando espacio en casa y no lo usaba nunca!

¿Moralejas? Dos.

La primera: No hacer caso a Peter.

La segunda: Si vas a tirar algo, primero pregunta si alguien lo necesita. 

La sostenibilidad en realidad consiste en que las cosas rulen.

UNA mientras sigue haciendo brazos 💪

Photo by Ginny Rose Stewart on Unsplash


#un-año-sin-compras-mundanas



sábado, 4 de junio de 2022

El escaparate

No somos conscientes en el día-a-día occidental de que el mundo se ha convertido en un escaparate. 

Las ofertas nos llegan cada vez que encendemos el móvil o abrimos la tapa del portátil. 

No hace falta ya salir de casa para ir de tiendas: la montaña viene a mahoma. 

Esta mañana me llegaron a través del whatsapp dos anuncios distintos de bolsos.

Los dos bolsos me encantaron. 

A punto estuve de encargar uno. 

O los dos. 

Pero estoy en #un-año-sin-compras y eso me hace darme cuenta de que no tengo necesidad de bolso. 

Me entró la necesidad a través del whatsapp.

#un-año-mundano-SIN-compras SUPONE evitar tentaciones 
cancelando:

  • la suscripción a newsletters
  • a grupos de difusión
  • a aplicaciones que convierten el mundo inmediato en un escaparate 24 horas al día 7 días a la semana.
24/7

Photo by Jezael Melgoza on Unsplash

De hecho, uno de los principales síntomas que percibí al poco de comenzar este reto, es que los escaparates habían de repente perdido todo el glamour

Los folletos publicitarios quedaban igualmente desprovistos de su brillo. 

Una vez que tomas la decisión de no consumir, todas las oportunidades consumistas se desvisten de sus galas y se convierten en meros escenarios de tentaciones ajenas. 

Me visita la reflexión de que para el-pobre-habitual, es decir, para aquel que no cuenta con poder adquisitivo, el escaparate nunca se le ha pintado apetecible. 

Este cierre de un mundo de posibilidades, sin embargo, a mí me hace sentir abundante.


#un-año-sin-compras-mundanas



sábado, 28 de mayo de 2022

Caprichos ante el NO

Ya conté, al comenzar este proyecto de #un-año-sin-compras, que Se trata de un proyecto personal, no familiar. Es una decisión que tomó UNA, no la familia-de-5, con lo cual no habría de afectar a las necesidades de los niños. Si los niños necesitaran algo, se les compraría.

Fíjate que este parámetro de mi primera entrada habla de necesidades, no de caprichos. En esta entrada vengo a reflexionar sobre los caprichos.

Cuando se tiene hijos, es esencial practicar el hábito de decir NO.

El mundo en el que nos ha tocado criar a nuestros hijos es un escaparate de tentaciones. 

Nuestros hijos ni siquiera saben que es posible otro mundo. 

Las tentaciones les alcanzan por todas partes, desde la puerta del cole hasta a través de las pantallas.

Y los hijos piden.
Y piden.
Y luego piden más.

Si el momento de decir NO es normalmente incómodo, el momento de decir NO a los hijos es incluso peor: los hijos pueden llegar a convertirlo en realmente insoportable.

Pero si eres capaz de admirar esa determinación que despliegan en el capricho sin doblegarte, entonces descubrirás que el placer de decir NO a los hijos también es más grato. 

El placer reside en ese hueco que vas creando entre el ser humano que tratas de moldear y la sociedad de consumo que pretende manipularlo. 

El placer reside en echarle un pulso al escaparate y ganar. Es un placer a largo plazo, desde luego. 

Es más fácil sucumbir al SÍ, pero no pierdas la perspectiva de lo que quieres cultivar. 

Después de una rabieta por un NO, el hijo será capaz de admitir que tampoco deseaba tanto lo que sea que fuera que deseaba tanto.

El placer de decir NO.
Practícalo.

Di que NO compras ese artículo del escaparate para el que alguien en un despacho ha creado la necesidad a tu hijo.


Photo by Tanaphong Toochinda on Unsplash

#un-año-sin-compras-mundanas




sábado, 21 de mayo de 2022

El resorte automático

Me probé unos zapatos que me había comprado antes de empezar este reto de #un-año-sin-compras y, sorpresa, me estaban grandes. Ya no podía devolverlos porque los había comprado en las rebajas al final de la temporada anterior y ya había vencido el plazo de devolución. Bueno, no pasa nada- pensé-, me compro unas plantillas.

Tardé un rato en darme cuenta de que no puedo comprarme unas plantillas porque estoy en #un-año-sin-compras-mundanas y unas plantillas es una compra de lo más mundana. 

Esto es lo que yo llamo "el resorte automático" y del que me vengo haciendo consciente desde que empecé este reto. 
Te confieso que, si no tuviera la conciencia que me está prestando este reto, hubiera bajado a la tienda más cercana y me habría comprado en un par de minutos unas plantillas nuevas.
É
se es el resorte automático que tengo bien instalado en mi cabeza, el camino de menor resistencia.
La solución fácil y al alcance de la mano es comprar.

¿Qué hago? 
Los zapatos son unos zuecos y en realidad sólo necesitaría una media plantilla.
Cogí unos zapatos de los que ya no uso y que habré de donar, les quité las plantillas, las recorté y las metí en mis zuecos por estrenar.

¿Cuántos pares de zapatos tenemos en los armarios?
¿Cuántos pares de pies al final de las piernas?

Confío que, como efecto secundario, privarme de este recurso/estrategia de la compra, además del ahorro, impulse mi creatividad, pues ante las así llamadas necesidades, espero encontrar la manera de REparar, REusar, REutilizar, REciclar. Esto incluye REcalibrar las propias necesidades y REvisar otras opciones, tales como:

heredar,
intercambiar
y/o pedir prestado
antes de acudir al REsorte automático de la compra.


#un-año-sin-compras-mundanas




sábado, 14 de mayo de 2022

La nube negra

En esta entrada expongo el último de los motivos que me ha llevado a afrontar el reto de #un-año-sin-compras-mundanas, aunque ya lo apuntaba en mi entrada anterior sobre mi teoría particular del coronavirus. Me refiero a la nube negra de la amenaza de la destrucción ecológica.

Bajé a la tienda de abajo a por cuatro cosas para la comida.
-No me des bolsa- le dije.
-Se me olvida que tú eres de las ecológicas- murmuró con sorna.

La sorna.

"Ecológico", por razones que no alcanzo del todo a comprender, es sinónimo de perroflauta. Sinónimo de izquierdas. De rojo.

La paradoja es que no debería haber nada más humano que ser ecológico. A ti que estás sentado en tu sillón, en el salón de una casa de la que te quedan por pagar 25 años de hipoteca, te digo: el cariz que está tomando el tema del medio ambiente que veías ya en tus libros de Sociales de BUP tiene carácter de URGENTE y requiere, SÍ requiere, acción y compromiso TAMBIÉN de tu parte.

UNA no ha traído a sus hijos al mundo para que el mundo se les acabe a la mitad.

La casa de mis hijos. SU casa. MI casa. Pero no olvides, seas de derechas o de izquierdas, que esta casa que está en ruinas también es TU casa.

Así que te exijo, TE EXIJO, que tú también colabores para que mis hijos y los tuyos si los tienes tengan un mundo donde criar a sus hijos y tus nietos si los llegas a tener.
Sin tener que vivir con el miedo en sus venas.
Sin tener que renunciar a la belleza que la naturaleza nos regala todavía a diario.



El deterioro del medio ambiente es tan desolador que lamentablemente también hace distinción de clases y los episodios de catástrofes climáticas siempre acaban llevándose por delante a los que tienen poco o nada. Mientras, nosotros seguimos sentados en nuestro sillón con el aire acondicionado puesto bebiendo con pajita un refresco de ingredientes impronunciables y viendo en la tele las noticias de una sequía que hace estragos.
Pero no nos afecta.
Aún.
En breve lo hará.
En un breve cada vez más breve.

Mi reto ha sido comprometerme a #un-año-sin-compras-mundanas y a compartirlo en este blog. Te ruego, por la casa de mis hijos, que tú te comprometas a informarte de lo que personalmente puedes hacer en aras de los valores medioambientales; y así hacer de modelaje a los que no tienen culpa de haber llegado a un mundo que ya estaba roto. Te animo a compartir este reto también.


#un-año-sin-compras-mundanas